General Rodolfo Robles: “Fujimori hizo todo lo posible por encubrir a los criminales del grupo Colina”
“Fujimori hizo todo lo posible por encubrir a los criminales del grupo Colina”, afirmó el general Rodolfo Robles, al tiempo que reveló detalles de la denuncia que formuló al interior del ejército sobre la existencia de este destacamento y los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos, lo que deja en claro que el comandante general del Ejército, Nicolás Hermoza Ríos y el ex dictador no solamente se negaron a investigar, sino más bien encubrieron estos hechos. Recordó que en la denuncia que formuló el 6 de mayo de 1993, también demandó que el presidente, el hoy acusado Alberto Fujimori, investigue estos hechos, cosa que nunca hizo.
En su segunda presentación este viernes 9 de mayo ante la Sala Penal Especial, Robles Espinoza fue enfático también en afirmar que el famoso “paseo de tanques” del 21 y 22 de abril, fue un acto de intimidación y amedrentamiento por la investigaciones de los congresistas como Henry Pease y Carlos Cuaresma sobre los asesinatos de La Cantuta, efectuados por el grupo Colina. Explicó que participó en ese acto pues lo contrario habría sido considerado como rebeldía, a pesar que “sentía vergüenza e indignación de estar mezclado con estos oficiales que estaban estafando al país, con el pretexto de la pacificación”.
Recordó el contexto en que se produjo el hecho, pues semanas antes ya había denunciado de estos hechos al juez militar, el general José Picón Alcalde, quien lo delató ante Hermoza Ríos, de quien recibió la instrucción de “hacerla larga hasta que la gente se olvide”.
No había forma de que Fujimori no esté enterado de los hechos
El general Robles también afirmó que no había forma de que Fujimori no estuviera enterado de estos hechos y que, por el contrario, hizo todo lo posible por encubrir a los criminales directos e intelectuales de los asesinatos de Barrios Altos y La Cantuta. “Esperaba que Fujimori iniciara la investigación correspondiente y se castigara a los ejecutores, cómplices, encubridores y autores intelectuales de estos crímenes. Hice una invocación para efectuar una investigación seria y profunda; por ello no puede decir que no sabía nada pues era un hecho que conmocionó al país, y que seguí denunciando a través de varias cartas”, afirmó Robles mostrando periódicos de la fecha y revistas de la época que daban cuenta de las mismas.
Lejos de investigar, Fujimori lo calificó de miedoso y chantajista, lo que según el general demuestra que el ex mandatario estaba al tanto de los crímenes. “Si después de esta denuncia hecha no por cualquier oficial subalterno sino por el tercero en la jerarquía del ejército, Fujimori no investiga y no acepta las recomendaciones que le hice, sino que me insulta y avala panfletos en los que me atacan, queda demostrado que hizo todo lo posible por encubrir a los criminales”. Al respecto mostró boletines del ejército y folletos donde se le insulta con epítetos de traidor, cobarde, felón “por haber ido contra los principios del ejército”.
Como parte de los ataques, el general Robles recordó las declaraciones de Fujimori en el sentido de que “el ejército no era un club de señoritas”, con el fin de descalificar sus denuncias; y la resolución que firmó, dándole de baja, copiando los mismos argumentos del acta que firmaron los generales del ejército, en la que lo declaran traidor y piden su expulsión, el 10 de mayo del 93, el mismo día que se publica la resolución.
Más adelante desmintió que Fujimori le haya pedido que no se asilara y que permaneciera en el Perú, como este lo declaró ante la Sala Penal Especial, cuando afirmó que Robles había planteado una serie de condiciones. “Es falso, en ningún momento he recibido ninguna llamada, invitación o convocatoria. Más bien veo que el acusado sigue avalando las mentiras que antes ya dijo Hermoza Ríos”, precisó.
El testigo recordó que desde su asilo en Argentina siguió denunciando y advirtiendo sobre las consecuencias que tendría para el ejército el que los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos pasen a la justicia militar, tal como consta en una carta abierta dirigida a Fujimori. “Ahí le reitero que estos crímenes se cometieron al amparo de su presidencia; que el tiempo y los hallazgos posteriores me han dado la razón, que dije solamente la verdad. Que el general Hermoza no puede esconderse sin reconocer su responsabilidad y pido que se incluya a los autores intelectuales y encubridores. Le digo que ya el pueblo lo percibe entre los encubridores de estos hechos y su actitud alimenta los rumores de que usted ha conocido todos los estos crímenes. Demuestre lo contrario, hágalo porque usted representa a la Nación”, le manifestó el general Robles en una carta enviada el 19 de febrero de 1994, cuando ya se había pasado el caso al fuero militar.
En otro momento explicó que no aceptó el cambio que Hermoza dispuso para enviarlo a la Junta Interamericana de Defensa, a pesar que ello significaba un incremento de sus ingresos como un sueldo de siete mil dólares, más 24 mil dólares de viáticos, entre otras gollerías. “Ello era enviarme al destierro y el precio por mi silencio”, remarcó.
Testimonio de Robles revelan compromiso de Fujimori y Hermoza con crímenes de “Colina”
Las declaraciones del general Rodolfo Robles demuestran el compromiso del ex presidente Alberto Fujimori y del ex comandante general del ejército, Nicolás Hermoza Ríos, con los crímenes cometidos por el destacamento Colina, afirmó Carlos Rivera, abogado de la parte civil; en tanto que para la doctora Gloria Cano, lo manifestado por el testigo es “contundente”, pues demuestra la existencia y responsabilidad de la cadena de mando de la que dependía el grupo criminal.
Rivera Paz señaló que es importante tomar en cuenta que tras la denuncia del general Robles, Fujimori y Hermoza no solo no la acogen e investigan, sino que se vuelve parte de la política de encubrimiento, empieza a atacar al denunciante y tres días después le da de baja. “El hecho que el Presidente de la República diga que el ejército no es un club de señoritas porque se hace una denuncia de un crimen tan horrendo como La Cantuta, es un elemento que lo vincula con estos hechos. Remarcó además que Robles Espinoza ha presentado abundante información que confirma que Fujimori estuvo enterado de los hechos y que no hizo nada por investigar y sancionar a los responsables.
Miercoles 07 de Mayo de 2008
General Robles afirma que la Cantuta y Barrios Altos fueron operaciones encubiertas
Fujimori estaba al tanto de todo lo que hacía el SIN
Rodolfo Robles Espinoza, el general que hace exactamente 15 años denunció desde el interior del ejército la existencia del destacamento Colina, confirmando otras denuncias periodísticas, inició su testimonio este miércoles en el megajuicio al ex dictador. Y sin duda, sus declaraciones son de vital importancia en este proceso, aunque para el abogado defensor César Nakasaki sea solo un testigo de referencia.
Una de las primeras cosas que ha dicho el general es que los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta fueron operaciones encubiertas del SIN, de las que Alberto Fujimori estaba al tanto. Robles fundamentó su afirmación en el hecho de que una vez instalado en el poder Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos modificaron los dispositivos legales del sistema de defensa nacional, para concentrar todo el poder en el Servicio de Inteligencia Nacional, SIN, cuyo jefe real era Vladimiro Montesinos. Robles Espinoza explicó minuciosamente, a través de gráficos, cómo se modificó el DL 279 que regía desde 1984 con el DL 746 de noviembre de 1991, según el cual el SIN, deja de tener autonomía y pasa a depender directamente del Presidente de la República.
En efecto, esta norma que fue propuesta por Vladimiro Montesinos, pasa a darle atribuciones al SIN que antes no tenía como realizar inteligencia operativa y contar con los equipos que posibiliten ese trabajo; de igual manera producir inteligencia en el campo político, económico y psicosocial. El general explicó que por ello, el SIN estaba en la obligación de dar cuenta antes, durante y después de las tarea que realiza; asimismo, recababa autorización del presidente para realizar dichas actividades.
En resumen, el SIN, que dependía directamente de Alberto Fujimori, dirigía, coordinaba y controlaba las operaciones de inteligencia, de acuerdo con los criterios y políticas que aprobaba el presidente de la República. Los titulares de inteligencia eran designados a propuesta del SIN y así se establecía una lealtad y sumisión a su jefe real, Vladimiro Montesinos. Además, pasa a constituir un sector presupuestario manejado por el jefe del SIN y el Presidente, y que además tenía carácter secreto.
Con relación a las operaciones especiales realizadas por el SIN, remarcó que estas son fundamentalmente ocultas, con restricciones porque conllevan ilegalidad; y que en el caso de las operaciones encubiertas, si bien no están descritas en ningún manual, era una calificación doctrinaria inspirada justamente en las doctrinas de seguridad nacional de los Estados Unidos.
Durante el interrogatorio que estuvo a cargo del fiscal José Antonio Peláez, el general Robles, sostuvo que hubo un triunvirato en el poder, que se hicieron una serie de cambios de todo tipo para perpetuarse en el poder; que permitieron la creación de grupos como Colina, cuyo objetivo no era obtener información, sino eliminar todo aquello que pudiera poner en peligro su proyecto.
En la parte final de la audiencia, el general Robles Espinoza afirmó que advirtió a la justicia militar que ocultar o encubrir los crímenes de La Cantuta, conllevaba una responsabilidad histórica, un baldón para el ejército. Sin embargo, por las denuncias que estaba haciendo, fue cambiado a la Junta Interamericana de Defensa.
Abogado Carlos Rivera destaca importancia de testimonio de Robles
El testimonio del general Rodolfo Robles, demuestran que hubo una decisión política que se manifestó también el ámbito militar de impulsar y potenciar normativamente las operaciones de inteligencia contrasubversiva, cuya expresión mayor fue la constitución del destacamento Colina; así como de decisiones que vinculan de manera directa al ex presidente Alberto Fujimori con la política contrasubversiva y la implementación de operaciones especiales.
Agregó que según lo manifestado por el general Robles, estas operaciones especiales implicaban eliminar, desaparecer personas sospechosas de tener vínculos con el terrorismo. Los cambios que se hicieron sobre el tema de inteligencia no solamente le dieron mayores potestades al SIN sino que las normas establecían con claridad su dependencia del Presidente de la República. “Eso no es una invención, sino que así lo establecía la ley que entró en vigencia desde 1990”, remarcó el doctor Carlos Rivera.
Lunes 05 de Mayo de 2008
Coronel Miguel Angel Bernal Neyra afirma que se enteró de Barrios Altos y La Cantuta “por los diarios”
Ex edecán de Fujimori solo sabía de acciones cívicas y no de violaciones a los derechos humanos
El Coronel del Ejército Peruano en situación de retiro y ex edecán y jefe de seguridad de Palacio de Gobierno, en los años 1992 y 1993, Miguel Angel Bernal Neyra, dijo desconocer al grupo Colina y haberse enterado de los crímenes de Barrios Altos y la Cantuta a través de los medios de comunicación, y que como tal sólo conocía las acciones cívicas que Fujimori hizo durante su gobierno: “Yo veía que el presidente trabajaba por el Perú, no hacía proselitismo político, decir eso sería ofender a esos campesinos. Las acciones se realizaban con mucha frecuencia, de manera diaria o interdiaria”, afirmó tajante el militar que fue presentado como testigo de la defensa en la audiencia número 56 del juicio a Fujimori.
Dijo que tampoco tomó conocimiento de cómo ocurrieron los hechos para la promulgación de la ley Cantuta (que se propuso el 07 de febrero y se aprobó el 08 de febrero del 1993) de igual modo para la ley de amnistía en el 95, pues eso escapaba a su función de jefe de seguridad; tampoco sabía quién remitía esa información del congreso a palacio para la aprobación de esas leyes, pues a pesar su importante cargo, no llevaba un registro al respecto.
Bernal Neyra, sin embargo, no supo explicar con claridad su propia afirmación de que el presidente se reunía con ministros y otros funcionarios, si diariamente hacía labor cívica, a lo que finalmente y dubitativo se ratificó: “creo que eran reuniones semanales”.
Al igual que otros testigos de descargo, el ex edecán parecía tener una memoria selectiva, pues recordaba solo las llamadas “acciones cívicas”, sobre todo en Ayacucho, mas nada que tenga que ver con las violaciones a los derechos humanos que se producían en esos años y que la prensa ya daba cuenta. Al respecto, indicó que Fujimori nunca le pidió coordinar con el Ministerio Público o con las organizaciones de familiares sobre las denuncias de violaciones a los derechos humanos, cundo visitaban diversas zonas del país.
“En el 93 el presidente visitó la zona de Cabitos en Ayacucho, en lo que a mí respecta nunca he sabido sobre denuncias ni quejas sobre violaciones a derechos humanos. Lo acompañé también a la Universidad Nacional del Centro en Huancayo, era un lugar lúgubre, lleno de pintas alusivas al MRTA y SL. Recuerdo haberlo acompañado también a La Cantuta, por las aulas, el comedor y otros lugares de la universidad, y me sorprendió la relación del presidente con los estudiantes, fue recibido tranquilamente, conversaba con los alumnos, se desplazaba sin protección”, dijo el ex edecán, quien dijo desconocer por qué lo eligieron para el cargo. “Para mí fue siempre una inquietud saber por qué me nombraron edecán” sostuvo ante la pregunta sobre los requisitos que tenía que cumplir para su nombramiento.
Posteriormente tuvo una confusa declaración cuando se le preguntó de dónde provenían los fondos que se usaban para las llamadas “acciones cívicas”, primero dio a entender que eran documentos que salían con un “ok” del despacho presidencial, luego dijo no saber quién hacía dicha consulta, para luego afirmar que todo lo hacía “obedeciendo órdenes superiores”.
Luego soltó una pintoresca declaración que despertó la carcajada del propio Fujimori: “Mi función como edecán solo era preparar los viajes que hacía el presidente, incluso espiaba por la cerradura de la puerta de su despacho para ver cómo estaba vestido y saber si íbamos a un lugar donde hacía frío o calor”.
Hay algunos elementos que rescatar del testimonio de Bernal, como el hecho de que recibía órdenes verbales de Alberto Fujimori, tal como también lo han señalado otros testigos. De igual manera, ratificó la presencia del coronel Huamán Azcurra, el encargado del chuponeo en la caseta instalada en Palacio de Gobierno, aunque dijo que no tenía acceso a la misma. “Entiendo que lo hacía porque el señor presidente lo habría convocado… en realidad no conozco, no sé quién lo llamó”, remarcó.
Gloria Cano: “Es extraño que no haya recibido las denuncias en las zonas de acción cívica”
Para la doctora Gloria Cano, resulta contradictorio que Bernal Neyra recuerde fechas, lugares, qué tipo de donaciones llevaban, entre otros detalles, pero desconozca o no recuerde temas de fondo. “Es extraño que una autoridad llegue a una zona como Ayacucho, de donde el propio Ministerio Público tenía una información vasta sobre violaciones a derechos humanos, además de haber sabido por reportes de medios, sobre las constantes marchas de las señoras de ANFASEP en Huamanga, solicitando las investigaciones de los desaparecidos en dicha zona, y no sepa nada sobre estos hechos”, recordó la abogada de la parte civil.
“En estos viajes tiene que haberse reunido con instancias como el Ministerio Público u organizaciones de víctimas, o simplemente eran visitas de carácter proselitista llevando ollas, comida y polos, cuando sabemos que el verdadero desarrollo de una región no pasa por ese tipo de gestos”, enfatizó.
Miercoles 30 de Abril de 2008
Otro testigo confirma que Fujimori daba órdenes verbales a militares
Ex edecán afirma que presidente ordenaba recoger dinero del SIN
Cada vez quedan menos dudas que Alberto Fujimori daba órdenes de todo tipo, es decir, formales y verbales a los miembros del ejército; y aunque algunos testigos de la defensa pretenden refugiarse en el olvido, al final no les queda más remedio que reconocerlo, cuando se les leen declaraciones hechas en anteriores diligencias.
Es el caso del coronel Enrique Burga Colchado, edecán presidencial en 1992, cuando se produjo el autogolpe, en principio dijo no recordar si había recibido órdenes del entonces presidente. Sin embargo, cuando se le leyó una declaración hecha ante el Congreso de la República, no le quedó más remedio que admitir el hecho: Alberto Fujimori le ordenó el día del golpe recibir a tres altos directivos de los canales de televisión 2, 4 y 5, trasladarlos al Cuartel General del Ejército y luego retornarlos al Palacio de Gobierno.
Dijo que tampoco sabía quién ordenaba el traslado de dineros del SIN hacia Palacio de gobierno, como parte del desvío de fondos. Sin embargo, cuando el abogado de la parte civil, Ronald Gamarra, le leyó otra declaración anterior, volvió a reconocer que, era “Alberto Fujimori quien generaba la orden y la implementaba el jefe de la Casa Militar”. Admitió también que Alberto Fujimori autorizó el funcionamiento de la caseta en Palacio de Gobierno desde donde se realizaba la interceptación telefónica.
En la LV sesión de hoy miércoles 30 de abril, también se presentó el general Hugo Martínez Aloja, testigo también de la defensa, ex jefe del comando político militar de Ayacucho y denunciado en varios procesos por desaparición y asesinato de personas en Ayacucho y Huancavelica. El militar reconoció que el Plan Cipango sí tenía las características de un plan de operaciones, reconoció la existencia del grupo Colina y que cuando Fujimori visitó dos veces en el año 91 Ayacucho, nunca le dirigió la palabra para conocer la situación de la lucha contrasubversiva. “El presidente ni me miró”, afirmó.
Gloria Cano: testimonios dan cuenta que Fujimori estaba al tanto de delitos
La abogada de la parte civil, Gloria Cano destacó la importancia de lo declarado por los dos testigos de la defensa, pues permiten conocer la dimensión del aparato de poder que cometió graves violaciones a los derechos humanos como Barrios Altos y La Cantuta. “El testigo Burga Colchado ha reconocido que Fujimori tenía conocimiento del desvío de fondos del SIN, así como la existencia de la caseta de interceptación telefónica.
Gloria Cano agregó que en el caso del general Martínez Aloja, él mismo ha reconocido que está implicado en diversas denuncias por violaciones a los derechos humanos en Ayacucho y Huancavelica, cuando fue jefe del comando político militar de Ayacucho.
Fiscalía pidió incorporar al proceso sentencia por allanamiento de domicilio de Montesinos
El fiscal supremo José Antonio Peláez solicitó en la audiencia de este viernes 30 de abril, que se incorpore como prueba instrumental la sentencia del caso de allanamiento del domicilio de Vladimiro Montesinos, que condena a seis años de prisión a Alberto Fujimori. Ello permitirá fortalecer la acusación de la fiscalía que el acusado no solo impartía órdenes escritas sino también verbales, sostuvo el fiscal.
De igual manera pidió que se incorporen declaraciones del general Luis Pérez Documet, en un proceso anterior, pues serán útiles para ratificar la hipótesis incriminatoria a Hermoza Ríos por el ingreso a la Cantuta. Pérez Documet se acogió a su derecho al silencio en este juicio oral a Fujimori.
Lunes 28 de Abril de 2008
Testigos de la defensa en poco ayudan a ex dictador
Fujimori lideró personalmente la estrategia contrasubversiva
Un nuevo testigo de la defensa concurrió al reinicio esta semana del juicio a Alberto Fujimori, y la escasa hora que duró el interrogatorio del abogado César Nakasaki, da cuenta no solo de que lo poco que ayudan al acusado sino que le son más útiles a la estrategia de la fiscalía y de la parte civil. Es el caso del general Alberto Ríos Rueda, quien fuera durante cuatro años, del 91 al 94, jefe de la Casa Militar de Palacio de Gobierno, quien se dedicó a hacer una rememoración de todas las visitas que hacía Fujimori y de todas las donaciones, que a diario entregaba, desde armas para las rondas hasta ambulancias, pasando por ómnibus para universidades.
Con respecto a si conocía la procedencia de estas donaciones, dijo que procedían de donaciones del extranjero; verdad a medias, pues, tal como se lo recordó el fiscal Avelino Guillén, en el caso de la reparación de los ómnibus que luego eran entregados, los fondos provenían del Servicio de Inteligencia Nacional, SIN, que dominaba Vladimiro Montesinos. Dijo también que nunca vio al presidente dando órdenes a los militares, aunque en otro momento de su declaración, afirmó que él obedecía órdenes “directas y por escrito” de Alberto Fujimori.
Y así, dando cuenta de viajes cotidianos de Fujimori, repartiendo donaciones –junto con Pedro y Juana Fujimori-, entre ellas armas a las rondas campesinas, lo que dejó en claro es que Fujimori siempre estuvo al frente de muchos de los actos, que según el mismo acusado, eran parte sustantiva de su estrategia contrasubversiva que buscaba ganarse la adhesión de la población. De igual manera, el general Ríos Rueda, a pesar de ser de la mismo promoción del general Rodolfo Robles, afirmó no haber conocido la denuncia que éste último sobre la existencia del destacamento Colina. Cabe mencionar, que este general luego de ser cuatro años jefe de la Casa Militar, a su retiro fue nombrado por el gobierno para presidir el CTAR Piura, un cargo de confianza, por cuatro años más.
Carlos Rivera: Lo dicho por Ríos Rueda ayuda a la estrategia de la fiscalía
Para el doctor Carlos Rivera, lo que ha manifestado el general Ríos Rueda sirve a los objetivos de la defensa y de la parte civil. “Lo dicho por el testigo tiene mucha relevancia pues permite conocer que Fujimori tuvo un rol hiperactivo, personal y directa, en la política contrasubversiva que buscaba la adhesión de la población, mucho meses antes de que se diera la directiva de pacificación”, sostiene.
Agrega que “La entrega de armas a los ronderos, el ingreso a las universidades se dieron en 1991, cuando no existía una directiva de pacificación; ello pone en evidencia que Fujimori lideró personalmente, en términos concretos la estrategia contrasubversiva, lo que es sumamente relevante, en función de la acusación de la fiscalía”.
Según el doctor Rivera, estos testigos de la defensa están siendo muy útiles a los objetivos de la fiscalía y la parte civil, en términos de ayudar a demostrar la relación de Fujimori y los militares, es decir, que Fujimori lideró la estrategia contrasubversiva no solo con documento sino a través de hechos políticos que dan cuenta de su relación con los militares, “no solo formales sino de un vínculo de facto a partir de su decisión de conducir personalmente la estrategia contrasubversiva”.
Viernes 25 de Abril de 2008
Afirma ex jefe político militar de Ayacucho, Petronio Fernández Dávila
“En el año 90 Sendero Luminoso ya no significaba ningún riesgo para la seguridad del país”
En su participación en el interrogatorio del juicio a Fujimori, el general Petronio Fernández Dávila, ex jefe del comando político militar de Ayacucho y ex asesor en temas contrasubversivos del comandante general del ejército en 1991, afirmó que el año 1990, cuando Sendero Luminoso concentró su accionar en Lima "ya estaba derrotado y no significaba ningún peligro para la seguridad del país".
Fernández Dávila fue llevado como testigo de descargo, según César Nakasaki, para “destruir las pruebas” que aportó el periodista Umberto Jara sobre la existencia de una política contrasubversiva violatoria de los derechos humanos. Sin embargo, el general terminó admitiendo que era un asesor más, y que ni siquiera conocía la directiva de gobierno sobre pacificación.
Dijo que tampoco conocía qué hizo la Oficina de Derechos Humanos del Comando Conjunto de la FFAA, del cual era jefe, porque él se encontraba de vacaciones. “Cuando regresé, el coronel que me reemplazó lo único que me dijo fue: bienvenido mi general, todo está sin novedad", afirmó.
A pesar que la Defensoría del Pueblo presentó una relación de 283 denuncias de desaparición de personas violaciones a derechos humanos, cuando fue jefe de Comando Político Militar de Ayacucho, Fernández Dávila dijo que nunca conoció de estas denuncias. “No sabía si los hechos del 5 de abril del 92, era un golpe o autogolpe porque yo no soy abogado”, dijo.
Y así como este general, asesor en materia de lucha antisubversiva y responsable de la oficina de Derechos del CCFFAA, dijo desconocer muchas cosas, lo que no pudo negar es el que el integrante del destacamento Colina, Pedro Suppo Sánchez, fue integrante de su equipo de seguridad. “Daba seguridad a mi casa y a mi familia, pero no a mí”, aseveró Fernández Dávila.
Rivera: El “no sé, no recuerdo” aporta muy poco al juicio
Para el doctor Carlos Rivera, abogado de la parte civil, si bien este general, que como muchos otros pareció perder por momentos la memoria y recurrir al manido “no sé, no recuerdo”, ha aportado muy poco al juicio, por lo menos ha desmentido a Fujimori sobre el golpe del 5 de abril, echando por tierra el argumento de que tal medida se dio porque Sendero Luminoso estaba ganando la guerra, y que fue el principio de violaciones a derechos humanos y toda la corrupción que encabezó en sus diez años de dictadura.
Jueves 24 de Abril de 2008
La Cantuta: sentencia histórica
El fallo que acaba de emitir la Primera Sala Anticorrupción contra tres integrantes del destacamento Colina y el ex jefe del Servicio de Inteligencia Nacional por el secuestro y asesinato de nueve estudiantes y un profesor de la universidad La Cantuta, constituye no solo una sentencia histórica como ya lo han destacado diversos expertos, sino que marca el horizonte por el que se encaminarán los otros procesos en curso, también por los hechos de La Cantuta y, en general, la lucha contra la impunidad por la violación de derechos humanos fundamentales que se ha pretendido instaurar en nuestro país.
La irreductible voluntad de los familiares, que tuvieron que vencer todo tipo de trabas y artificios durante más de quince años, se ha visto de alguna manera recompensada con esta sentencia, que constituye al mismo tiempo un logro muy significativo para la Asociación Pro Derechos Humanos, que desde su Área Legal ha tenido a su cargo este caso.
Nunca antes la justicia ordinaria había impuesto la máxima pena por violación de derechos humanos –35 años– a un agente del Estado, en este caso a quien fuera jefe del Servicio de Inteligencia Nacional, SIN, general Julio Salazar Monroe.
En este histórico fallo se establece que el destacamento Colina se conformó al interior del Ejército peruano, destacando a personal del Servicio de Inteligencia del Ejército, SIE, e instalándolos en el Servicio de Inteligencia Nacional, SIN, en un ambiente especialmente cedido y denominado "El Galpón". A dicho destacamento se le dotó de armamento, vehículos y financiamiento. Al ser parte de una entidad estrictamente jerarquizada, existió una cadena de comando, la misma que ha permitido establecer la responsabilidad no solo de los autores materiales sino del Jefe del SIN, Julio Rolando Salazar Monroe, quien tenía bajo su mando directo al destacamento Colina.
Se ha podido establecer, de igual manera, que los hechos de La Cantuta formaron parte de una política antisubversiva, por la cual se pretendió dar una repuesta militar a la acción terrorista de la calle Tarata. En este proceso ha quedado desvirtuada la versión que señalaba que un grupo de los autores de este vil atentado se hubieran refugiado, heridos, en la residencia estudiantil. El objetivo de la acción en la universidad era golpear a Sendero Luminoso, a partir de la información que señalaba que las universidades nacionales habían sido infiltradas por dicha agrupación terrorista. Parte de esta verdad ya había sido develada por la DINCOTE quien, en una investigación previa, señaló que no había ninguna vinculación entre las víctimas del caso La Cantuta con el atentado de la calle Tarata.
La sentencia también señala que la actuación encubridora de los tribunales militares respecto del caso La Cantuta ha sido reconocida no solo por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sino también por el Tribunal Constitucional. En tal sentido, la Sala concluyó que los actos del fuero militar constituirían prácticas de encubrimiento que suponen graves violaciones a los derechos humanos y, por tanto, no podrían ampararse en prescripción, amnistía o cosa juzgada.
Son estas tal vez las razones que han provocado las airadas reacciones de los defensores del ex dictador, quienes han salido a cuestionar el fallo y a proclamar la nulidad del mismo. Después de todo son los mismos que antes negaron la existencia del destacamento Colina, y que ahora, abrumados por las evidencias, pretenden que la gente comulgue con el ya manido argumento: "Fujimori no sabía nada y Martin Rivas actuó por su cuenta".
Lo cierto es que si el juicio a Fujimori por los casos La Cantuta y Barrios Altos, en la sede de la DIROES, ha logrado poner en primer plano aspectos poco conocidos respecto de su responsabilidad penal por tales crímenes de lesa humanidad, el reciente fallo de la Primera Sala Anticorrupción corrobora que la lucha contra la impunidad ha dejado de ser una posibilidad para convertirse en una realidad. Y que la máxima pena que se le ha impuesto a Julio Salazar Monroe es la antesala de lo que le espera a Martin Rivas, Pichilingüe, Hermoza Ríos, Montesinos y Fujimori.
(*) Abogada de APRODEH.
Miercoles 23 de Abril de 2008
Fujimori no declarará sobre el 'Doc'
Decisión judicial sentaría precedente para que no atestigüe en otros procesos penales.
La Tercera Sala Anticorrupción declaró fundado el pedido de la defensa del ex presidente Alberto Fujimori para que no declare como testigo en el proceso penal por la fuga de Vladimiro Montesinos a Panamá, en octubre del año 2000.
De esta manera, el tribunal aceptó los argumentos presentados por el estudio de César Nakazaki, en el sentido de que su patrocinado Fujimori no está obligado a declarar en procesos que la justicia chilena no ha dispuesto en la sentencia de extradición, emitida en setiembre del año pasado.
Otro de los argumentos esbozados es que el ex mandatario no puede declarar porque tiene un proceso penal reservado en la Corte Suprema relacionado con este caso y sobre el cual la justicia de Chile podría autorizar el inicio de un juicio.
APELACIÓN. La Tercera Sala Anticorrupción, presidida por el vocal José Neyra Flores, rechazó la solicitud de la Procuraduría para que Fujimori declare por la fuga de su ex asesor. A pesar de ello, la defensa del Estado apeló esa decisión para que sea la Corte Suprema la que tome una decisión final al respecto.
En este caso son procesados 15 militares en retiro con quienes el 'Doc' se fugó del país.
Ya han sido condenados el ex comandante general de la Fuerza Aérea Elesván Bello y el ex jefe nominal del Servicio de Inteligencia Nacional Humberto Rozas -a seis años de prisión- por los delitos contra la administración de justicia, tras haberse acogido a la sentencia anticipada.
PRECEDENTE. Esta resolución sentaría el precedente respecto a que Fujimori no podría declarar en ningún juicio en calidad de testigo.
Significaría, por ejemplo, que tampoco estaría obligado a dar su testimonio en el caso del copamiento ilegal de magistrados en el Poder Judicial donde, inclusive, la misma sala lo ha llamado como testigo.
Martes 22 de Abril de 2008
Informe.21: Peláez: Las mentiras de Fujimori ya se caen ante tantas evidencias
Por Raúl Sánchez
El fiscal supremo titular José Peláez Bardales sostiene que, en lo que va del proceso penal a Alberto Fujimori, ha quedado plenamente acreditado que existió el destacamento Colina dentro de la estructura del Ejército y que el ex presidente estaba en la instancia más alta de aquella estructura, al punto que daba órdenes directas a los mandos militares.
¿Cómo observa el desarrollo del juicio a Alberto Fujimori?
Lo primero que quiero destacar es que el tribunal, a cargo del vocal César San Martín, está siendo absolutamente transparente. Y, en este caso, la Fiscalía se encuentra muy cerca de lograr los objetivos que se ha propuesto: la condena a Fujimori a 30 años. También quiero resaltar que ya ha quedado clara la existencia de Colina dentro del Ejército, es decir, como un grupo integrado a la institución. El propio acusado ha reconocido que en el año 1993 conoció la existencia de este destacamento. Además, se va estableciendo que él tenía el dominio de poder.
¿Cómo va a influir el fallo del caso La Cantuta, que incrimina a Fujimori?
Si bien es cierto que esa sentencia ha sido objeto de un recurso de nulidad que tendrá que revisar la Corte Suprema, también lo es que tiene elementos que confirman la responsabilidad del ex presidente, lo cual sirve como referente importante en el juicio.
“No sabía cómo un presidente se puede dar un golpe a sí mismo”
Luego de rendir testimonio el General Luis Salazar Monroe, guardando la línea de proteger en todo momento al acusado Fujimori y negando haber conocido hechos como los de Barrios Altos y La Cantuta, el General Pablo Carmona Acha comenzó a responder a las preguntas del interrogatorio, en la 51º audiencia del juicio a Alberto Fujimori en la DIROES.
Carmona, quien también afirmó haberse enterado de los hechos de La Cantuta y Barrios Altos a través de los medios de comunicación, resaltó que el servicio de inteligencia de la 2da. Región Militar, de la que era sub jefe en el año 92, contaba con apenas dos agentes de inteligencia y ello hacía muy pobre e imprecisa su labor, además que no les permitía realizar investigaciones.
Negó haber conocido a Santiago Martin Rivas, y a Vladimiro Montesinos: “quizá lo conocí en una reunión pero no tengo amistad con él”, señaló.
El General en situación de retiro relató al tribunal como, el 3 de abril de 1992 se reunieron altos mandos militares junto a Fujimori en la casa del entonces Comandante General Nicolás Hermoza Ríos, en la cual este les comunicó su decisión de “tomar medidas drásticas” el 5 de abril, como cerrar el Congreso de la República: “yo tenía conocimiento que un golpe se realiza contra un presidente, pero no reparé en ese momento en cómo un presidente se puede dar un golpe a sí mismo”, manifestó.
Sobre las detenciones del autogolpe, dijo: “Hermoza Ríos manifestó que podían haber detenciones y que las iba a realizar la Policía Nacional. Nadie manifestó nombres de personas que iban a ser detenidas. No me fijé si Fujimori se opuso o no. No conozco si hubo alguna medida para impedir la detención de personas. El General Hermoza tenía previsto un plan de reuniones con comandantes generales de región, el 4 y el 5 de abril. Luego hubo una orden de inamovilidad para el domingo 5 a partir de las 6 a.m”. Luego añadió desconocer si existía alguna orden escrita por parte de Hermoza Ríos para la detención de personas.
Gloria Cano: Es lamentable que General diga que La Cantuta y Barrios Altos eran de competencia policial.
La doctora Gloria Cano resaltó que la mayoría de testigos que han participado en estos hechos recuerdan los manuales, incluso pueden dar detalles de ello, pero sobre los hechos que involucran alguna responsabilidad seria como los crímenes y violaciones a derechos humanos tratan de escudarse en la falta de memoria.
“Este testigo se da cuenta que los datos que conoce pueden incriminar a algún mando y trata de hacer espíritu de cuerpo. Es lamentable que estos testigos, que tuvieron decisiones y comando en casos como La Cantuta y Barrios Altos, digan ahora que son asuntos policiales cuando estaban bajo su mando”, enfatizó.
Noticias Destacadas (7 de abril- 18 de abril 2008) (ir)
Noticias Destacadas (24 de marzo- 4 de abril 2008) (ir)