Acompañar el sepelio de un subversivo resultó fatal para algunos pobladores de las localidades de Humaya y Chambara, en el valle de Huaura, provincia del mismo nombre, Lima. Seis de ellos fueron asesinados días después del entierro, el 3 de mayo de 1991, por efectivos del Ejército provenientes de la base militar de Anhahuasi.
Las Víctimas:
En Humaya:
Javier Alberto Ipanaque Marcelo
Guillermo Salinas Conde
Fidel Romero Conde
En Chambara:
Uriol Tafur Ayala
Víctor Manuel Briceño García
Eusebio Aniceto Garay Anaya
Tipo de violación: Ejecución Extrajudicial
Los hechos:
El 23 de abril de 1991, a la altura del kilómetro 153 de la carretera Panamericana Norte, un camión del Consorcio Avícola Antahuampa en el que viajaba personal militar, fue emboscado por un destacamento subversivo del MRTA. La acción dejó cuatro soldados muertos y varios heridos. Asimismo, falleció uno de los atacantes, natural del poblado de Humaya, una pequeña localidad ubicada a medio camino entre las ciudades de Huaura y Sayán.
Tres días después, el sepelio del subversivo convocó no solo a sus familiares, sino -como es costumbre en la zona- también a los pobladores del lugar. Al llegar al cementerio la comitiva fúnebre fue interceptada por fuerzas combinadas del Ejército y la Policía Nacional, que de manera violenta detuvieron a unas 40 personas y las llevaron a la base militar de Andahuasi y luego a Huacho, las dependencias de la Policía Técnica.
Los pobladores de la zona creían que el incidente con los militares había terminado allí. Pero se equivocaron. El 3 de mayo de 1991, entre las 00:40 y las 3 a.m., varios hombres armados vestidos con prendas del Ejército, algunos con chalecos antibalas y con los rostros cubiertos con gorros pasamontañas de color negro, ingresaron a las localidades de Humaya y Chambara, buscaron a varias personas por sus respectivos nombres, allanaron sus viviendas y los asesinaron.
En Humaya obligaron a Milagros Ipanaque Marcelo a identificar la casa de su hermano, Javier Ipanaque Marcelo, a quien asesinaron de dos balazos. Lo mismo hicieron con Guillermo Salinas Conde y Fidel Romero Conde.
En Chambara, ejecutaron a Uriel Tafur Ayala, Víctor Manuel Briceño García y a Eusebio Aniceto Garay Anaya.
A Eusebio Garay lo buscaron dos uniformados a su casa. Tras sacarlo violentamente de la misma le dispararon y huyeron en el mismo vehículo en el que llegaron. Víctor Briceño también fue sacado violentamente de su casa y recibió un balazo en la sien derecha.
Para aparentar que el crimen había sido cometido por una organización terrorista, en ambas localidades los asesinos hicieron inscripciones en las paredes, que sin embargo no correspondían a las usadas por los grupos subversivos. Después de las ejecuciones sumarias siguieron la ruta hacia el cuartel.
Los deudos de las víctimas denunciaron los hechos ante la fiscalía correspondiente, pero el caso nunca fue investigado judicialmente. La Fiscalía Provincial de Huacho dispuso el archivo provisional de las diligencias por no haber logrado individualizar y capturar a los autores.
La dación de las inconstitucionales leyes de amnistía 26479 y 26492 cortó temporalmente la posibilidad de todo proceso, la misma que se ha reabierto con su derogatoria y el establecimiento de una Fiscalía Especializada en Casos de Ejecución Extrajudicial, Desaparición Forzada y Torturas.
|