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Viernes 30 de Mayo de 2008


General Ketín Vidal ratifica que ex dictador daba órdenes que podían lindar con la ilegalidad

Fujimori y Montesinos manejaron a su antojo el ejército y la policía

Aunque en sus interrogatorios, el abogado César Nakasaki insiste en analizar las normas y reglas que rigen a las fuerzas armadas y policiales en su intento por salvar a su defendido, lo cierto es que cada vez más claro, que tanto Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos manejaron estos institutos a su antojo, al margen de toda normatividad. El testimonio del general Antonio Ketín Vidal Herrera, ex jefe de la DINCOTE y ex director de la Policía Nacional, así lo sigue confirmando, y los hechos abundan.

En efecto, tal como lo hizo en su anterior presentación, el ex jefe policial reafirmó que recibió órdenes directas del propio presidente de la República, para hacer declaraciones en la televisión que favorezcan a Vladimiro Montesinos frente a las acusaciones del narcotraficante “Vaticano”. ¿Esa disposición del presidente fue una orden?, le preguntó el abogado de la parte civil, Carlos Rivera. “Fue un pedido, una invocación; y para nosotros que tenemos formación policial, ese tipo de insinuaciones son casi órdenes”, fue la respuesta de Vidal Herrera. Hay que agregar que en este hecho, hasta ex ministro del Interior, el general Juan Briones Dávila, participó como intermediario de las órdenes de  Fujimori.

Otro hecho se da en junio de 1991: el jefe del SIN, Julio Salazar Monroe, pide “prestados” a tres integrantes de la cúpula senderista que habían sido detenidos por la DINCOTE, para que sean interrogados al SIE. “Aunque el general John Caro, era el director de la PN, yo tuve que  tomar mis precauciones y llamé al fiscal y al médico legista para que se haga la entrega, lo que no fue aceptado y se suspendió la entrega”, explicó Ketín Vidal. Hay que mencionar que los enviados a recoger a los detenidos, fueron nada menos que dos integrantes del destacamento Colina: Fernando Rodríguez Zabalbaescoa y Santiago Martin Rivas.

Pero fueron otros hechos más los que demuestran cómo se manejaba la cúpula cívico militar que encabezaba Alberto Fujimori. Luego de la captura de Abimael Guzmán en setiembre del 92, el entonces jefe del SIE, Alberto Pinto Cárdenas, se aparece en la DINCOTE a pedir el traslado del líder senderista a las instalaciones del SIN “por órdenes del presidente de la República”, a lo que Vidal tampoco accedió “porque presumía que no era verdad”.

¿Montesinos tenía poder para decidir cambios y ascensos en la Policía Nacional?, preguntó en otro momento el doctor Rivera Paz: “Montesinos tenía influencia en la PN y las fuerzas armadas. Por eso en muchos actos siempre iba acompañado por los comandantes generales”, respondió Ketín Vidal, al tiempo que relataba cómo se presentó un suboficial de la policía que trabajaba en el SIN con una relación de oficiales de diversa jerarquía donde se sugerían cambios de colocación, a los que tampoco accedió, porque él “no era un títere con cabeza”.

 

“Ketín Vidal está aportando elementos claves para el juicio”

Como elementos claves para el desarrollo juicio, calificó el doctor Carlos Rivera, abogado de la parte civil, a las revelaciones hechas por el general Antonio Ketín Vidal, pues ratifican una vez más que el ex presidente Alberto Fujimori daba órdenes directas y verbales que no se ajustaban a las normas. “La decisión del presidente de llamar al director general de la policía para que dé una entrevista a favor de Vladimiro Montesinos, para que explique su no vinculación con las coimas de ´Vaticano’, a pesar que era parte de sus atribuciones, demuestran que Fujimori se tomaba atribuciones de facto para ordenar asuntos que incluso podían lindar con la ilegalidad”.

Otro aporte importante, es que el testimonio del ex jefe policial permiten confirmar el poder inmenso que tenía Vladimiro Montesinos en el gobierno de Alberto Fujimori, desde proponer a Ketín Vidal que asuma un cargo que no correspondía a su grado de coronel, hasta el manejo de los ascensos en la policía. “Eso corrobora algo que es parte de la imputación, que había una suerte de correspondencia en la utilización y manejo del poder por parte de Fujimori y Montesinos”, remarcó Rivera Paz.

 

 

Colegio de Abogados de Lima suspende licencia profesional de César Nakazaki

César Nakazaki, abogado defensor de Alberto Fujimori, fue suspendido en el ejercicio de sus funciones profesionales por un periodo de dos años por el Consejo de Ética del Colegio de Abogados de Lima (CAL). Junto a él han sido sancionados otros 101 letrados por diferentes falta éticas.

La resolución en primera instancia no impide, sin embargo, que el abogado pueda continuar litigando y, por consiguiente, ejercer la defensa del ex mandatario procesado por delitos de lesa humanidad.

"Nakazaki tiene el camino expedito para apelar al Tribunal de Honor del CAL, que es la segunda y última instancia disciplinaria de dicha institución", refirió el doctor Walter Gutiérrez, decano de dicho gremio profesional.

En sus considerandos, el Consejo de Ética del CAL señala que la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) cuestionó y denunció, el año 2005, a César Nakazaki por "haber declarado a la prensa como abogado defensor de Alberto Fujimori sin haber sido designado como tal; haber informado a la prensa que tuvo acceso a los expedientes en los que está comprendido Fujimori sin haber sido designado como su abogado defensor gracias a la gentileza de algunos jueces y, finalmente, haber inasistido a la citaciones que le hizo la OCMA para declarar sobre la referida información periodística".

César Nakazaki, señaló que recién hoy se pronunciará respecto al fallo emitido por el Consejo de Ética del CAL.

Indignado, el congresista fujimorista Rolando Souza precisó que tales sospechas contra el letrado fueron investigadas en su momento por la OCMA, que no las consideró consistentes, pese a lo cual la sanción contra Nakazaki procedió por otra vía.

 

 

“Fujimori pensaba que era invulnerable"

El analista señaló que el ex mandatario quiere dar la imagen de que no está "acabado" y puede volver más adelante.
María Elena Castillo.

La forma en que el ex presidente Alberto Fujimori habla y se comporta en el juicio que se le sigue por violación a derechos humanos evidencia un desesperado deseo por demostrar a la población que él no está "acabado", y que eventualmente puede volver a tener el poder más adelante, indicó el psicoanalista Jorge Bruce.

Manifestó que así lo muestra la forma altanera como se expresó al iniciarse el proceso judicial, así como las reverencias y saludos de sus partidarios que asisten al juicio.

(ampliación)

 
 


 


 
 

Miercoles 28 de Mayo de 2008


Ketín Vidal reveló que Fujimori y Montesinos lo presionaron para desvirtuar denuncia de narcotraficante "Vaticano"

La audiencia se inició con una hora de retraso pues el presidente de la Sala ordenó practicar una revisión médica a Fujimori por problemas hipertensivos que había sufrido en horas de la madrugada. Luego de la misma, los médicos Marco Villanueva y Eloy Loayza del INPE y del IML respectivamente, dijeron que la presión arterial del acusado ya se había normalizado. Sobre los exámenes practicados la noche del martes, el representante del IML señaló estos se habían realizado sin ningún problemas.

Superados estos inconvenientes, continuó la sesión número 64 con la participación del ex jefe de la PN Antonio Ketín Vidal, en las que reiteró que el cien por ciento de las operaciones exitosas contra la subversión fueron obra de la Dirección Nacional contra el Terrorismo, DINCOTE, como la captura de Abimael Guzmán.

En otro momento de su declaración, refirió que su relación con Vladimiro Montesinos nunca fue cercana y que se complicó cuando fue nombrado director general de la PN por la injerencia que el jefe real del SIN tenía en la policía. “Por estas razones, tuve que presentar mi renuncia y pedir mi pase al retiro en junio del 97”, agregó Ketín Vidal.

Más adelante el ex jefe policial reveló cómo Vladimiro Montesinos y el propio presidente de la República lo presionaron para desvirtuar las declaraciones del narcotraficante Demetrio Chávez Peñaherrera, más conocido como “Vaticano”, contra Montesinos en el sentido de que le entregaba 50 mil dólares mensuales a Montesinos para que le facilitara la salida de droga del país.

Relató que primero fue Montesinos quien le pidió que declarara a la prensa y que era una indicación del presidente de la República, a lo que él se negó alegando que desconocía el caso. “Sin embargo, minutos más tarde me llamó el presidente Alberto Fujimori y me dijo que la oposición estaba en campaña contra el gobierno y que en ese contexto se estaba presentando la denuncia de Vaticano y que eso era un invento. Le señalé que no conocía el caso, pero me dijo que de todas maneras mi palabra era importante y que en el SIN me podían mayores indicaciones”, señaló.

Agregó que en el SIN lo esperaba Montesinos, el asesor Rafael Merino, el presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, general Guido Guevara, quienes le habrían preparado un libreto con preguntas y respuestas para dar una conferencia de prensa. “Le hice ver que trataban de utilizar mi credibilidad sobre un caso que no conocía, pero me insistió en que tenía que colaborar y que me iban a preparar con las preguntas y respuestas que ellos habían preparado a lo que yo me negué y dije que en todo caso, solo daría mi propia versión”, dijo Ketín Vidal ante el evidente nerviosismo e incomodidad del acusado.

La sesión fue suspendida por el presidente del tribunal atendiendo un pedido de propio acusado y luego de la evaluación que hicieron los médicos del INPE y del IML, pues le habían recrudecido los problemas de hipertensión arterial.

- Fé de Erratas: El reporte de la sesión anterior destaca que Vidal habría participado en una reunión junto a Vladimiro Montesinos, Santiago Martín Rivas y Alberto Fujimori. Hoy aclaró el mismo Vidal que en dicha reunión no participó el procesado Fujimori.

 

 


 


 

Lunes 26 de Mayo de 2008


Concluyó testimonio del general Robles Espinoza

“He dicho la verdad para contribuir a la lucha contra la impunidad en mi país”


Tras siete audiencias consecutivas, el general Rodolfo Robles Espinoza, el testigo que desde el interior del ejército denunció la existencia del destacamento Colina, concluyó su presentación en la Sala Penal Especial; y pese a todos los esfuerzos que hizo el abogado del reo por hacerlo caer en contradicciones, no varió un ápice la consistencia de su denuncia. “Esos asesinatos fueron autorizados por Alberto Fujimori”, se ratificó por enésima vez ante el incisivo interrogatorio del abogado César Nakasaki.

“El presidente Fujimori daba órdenes directas a Vladimiro Montesinos para realizar operaciones especiales como los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, y para esas acciones no se dejan órdenes escritas, pero la información y mi experiencia me llevan a la convicción de que no podía haber sido de otra manera”, reiteró Robles Espinoza.

“El acusado Fujimori, Montesinos y Hermoza Ríos son los responsables de todos los vejámenes que he sufrido yo y mi familia”, respondió Robles para al concluir el interrogatorio; y luego entregó nuevos documentos al tribunal para demostrar que era en el SIN donde se redactaban documentos que debían ser hechos en el ministerio de defensa, la comandancia general y el Consejo Supremo de Justicia Militar. Todo ello muestra cómo los casos de Barrios Altos y La Cantuta se manejó a través del dominio de un aparato de poder que jefaturaza Alberto Fujimori.

“He dicho la verdad con el único objetivo de cooperar para que se conozcan los hechos y ustedes puedan tomar la mejor decisión; quiero dejar plenamente establecido que no tengo ningún sentimiento de odio con el acusado y solo trato de colaborar en la lucha contra la impunidad, pues nada justifica el terrorismo de Estado”. Con estas palabras culminó su testimonio el general Rodolfo Robles Espinoza, a quien las conciencias democráticas del país debemos el haber contribuido, con su valiente denuncia de los crímenes ocultos por el manto de la impunidad, y por los que hoy tiene que responder Alberto Fujimori, a quién como bien lo dijo el general “si me hubiera hecho caso e investigado, hoy tal vez no estuviera en el banquillo de los acusados”.


Ronald Gamarra: “No han logrado desvirtuar las denuncias del general Robles”


El abogado de la parte civil, doctor Ronald Gamarra, afirmó que los más importante del testimonio del general Rodolfo Robles es que ha ratificado su denuncia y, a pesar de las insistentes preguntas del abogado de la defensa de Fujimori, no se ha desvirtuado el sentido de las mismas hechas en 1993, que por lo demás han sido corroboradas a lo largo del tiempo, sobre lo que sucedió en los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta.

Asimismo, respondió a lo señalado por César Nakasaki, en el sentido que el general Robles no ha aportado pruebas que inculpen a Fujimori. “La experiencia del general habla de lo que él pudo percibir al interior del ejército en los años en los que él fue el tercero en el mando. Por eso, pretender que presente al tribunal algún documento en el que apareciera la firma del acusado Fujimori ordenando los asesinatos de Barrios Altos y La Cantuta, es un imposible, eso lo hemos dicho desde el principio, y por ello, una forma de demostrar la responsabilidad del acusado es un conjunto de pruebas indiciarias que son las que precisamente ha incorporado el testigo”, señaló.


Respecto a la presencia del general Ketín Vidal Herrera, testigo de la fiscalía, Ronald Gamarra señaló que esperan que confirme que la actuación de la DINCOTE fue totalmente diferente a la guerra sucia que aplicó el SIN frente a la subversión, que produjo la violación flagrante de los derechos humanos.


Fujimori sí se reunió con Martin Rivas y jefes de “Colina”

Ketín Vidal empezó su testimonio desmintiendo al ex dictador


El ex jefe de la DINCOTE y del Grupo Especial de Inteligencia, GEIN, general de la Policía Nacional, Antonio Ketín Vidal Herrera, uno de los artífices de la captura de Abimael Guzmán, empezó su testimonio este lunes 26 de mayo, desmintiendo que Alberto Fujimori lo hubiera reincorporado a la Policía Nacional. Señaló también que participó en una reunión con el ex presidente y Vladimiro Montesinos en la que también participó el jefe operativo de Colina, Santiago Martin Rivas.

“Quiero corregir las declaraciones de Alberto Fujimori quien dijo alguna vez que él me recogió cuando estaba pateando latas”, afirmó al tiempo que mostraba copias de las resoluciones que daban cuenta que fue reincorporado en enero de 1990, cuando el hoy acusado aún no había asumido la presidencia.

Con relación a la citada reunión, explicó que ésta se realizó para evaluar el quehacer de la policía frente al terrorismo, y que además de Martin Rivas también participó el comandante Fernando Rodríguez Zabalbaescoa, jefe del destacamento, y Carlos Pichilingue, jefe de logística del mismo. Hay que recordar que la sesión del 20 de febrero, Alberto Fujimori declaró al tribunal que “No he conocido a Santiago Martin Rivas, en ningún momento me he reunido con él, ni con algún miembro del llamado destacamento Colina"; sin duda, una de las tantas mentiras más del ex dictador.

En otro momento, el ex jefe policial confirmó que recibió presiones del jefe nominal del SIN, Julio Salazar Monroe, para que le entregara a una integrante de la cúpula senderista, Yovanka Pardavé que había sido capturada por la DINCOTE, para que sea interrogada en el SIN. “Yo le dije que lo haría en presencia del fiscal y de un médico legista, por lo que Salazar Monroe, me llamó para reclamarme que no le daba facilidades y se quejó que yo no quería colaborar; y por eso no la llevaron”, remarcó.

Ketín Vidal se presenta como testigo de la Fiscalía y su versión será de suma importancia para establecer las diferencias entre las políticas contrasubversivas que la Policía Nacional y el Servicio de Inteligencia Nacional, SIN. Al respecto, adelantó que tampoco conoció de la estrategia del “Soldado amigo y policía inteligente”, a la que tanto se ha referido Alberto Fujimori.

 

 


 


 

Miercoles 21 de Mayo de 2008


IML desmiente versiones de que salud del reo está resquebrajada
Fujimori está saludable y puede continuar en el juicio

Por quinta vez consecutiva, Rodolfo Robles Espinoza, el general que puso en riesgo su vida al denunciar la existencia del destacamento Colina, continuó prestando su testimonio y respondiendo un intenso y enrevesado interrogatorio del abogado César Nakasaki, defensor de Alberto Fujimori. Sin embargo, uno de los aspectos más importante de esta sesión número 61, fue el informe que presentó el doctor Eloy Loayza Sierra, del Instituto de Medicina Legal, IML, en torno a la salud del acusado, sobre la cual interrogaron diversas versiones en las últimas horas.

Al respecto, el doctor Loayza informó que han recomendado una evaluación por especialistas de cuello y cabeza del Instituto de Enfermedades Neoplásicas, INEN, para determinar el riesgo de la lesión a lengua, una leucoplasia que padece Fujimori y que aparece por diversos factores. Al respecto, el presidente de la Sala, el doctor César San Martín, consultó si el acusado puede continuar en las sesiones, a lo que el representante del IML respondió que Fujimori “es una persona muy saludable para la edad que tiene” y que puede asistir con normalidad a las audiencias. En esta parte de la sesión, César Nakasaki, aprovechó para quejarse de los informes que presentan los médicos del IML a la prensa que, según él, confunden a la opinión pública. Al parecer, el abogado olvidó que la que crea este clima de confusión es la prensa fujimorista que clama por variar el régimen penitenciario del acusado.

Al reiniciarse ya el interrogatorio, Nakasaki se centró recurrentemente en el análisis de las directivas de gobierno y directivas de dominio que se dieron para la lucha contrasubversiva, en su afán de establecer que Fujimori nunca autorizó las violaciones de los derechos humanos. Una de las preguntas fue si el acusado dio alguna disposición que permitía eliminar personas desarmadas. La respuesta de Robles fue concreta: “En lo normativo no se permitía pero en los hechos sí se hacía, tal como lo demostraron los crímenes de La Cantuta”.

Pero como el mismo Nakasaki se encargó de confirmar, a él lo que le interesaba era establecer la existencia de las normas y no si estas se respetaban o se violaban para lograr los objetivos de la pacificación. Y por supuesto, al abogado tampoco le interesaba escuchar por qué Fujimori nunca investigó las denuncias sobre los crímenes del destacamento Colina, sino por el contrario, los encubrió. Para ello, como lo reafirmó el general Robles, desapareció el Consejo Superior de Inteligencia, y al dejar de existir esa instancia todo el poder de la inteligencia se puso en manos de Vladimiro Montesinos. Lo cierto es que pese al esfuerzo de Nakasaki para que el testigo entre en contradicciones, éste reafirmó lo que ha venido sosteniendo y fundamentando desde la primera sesión en que se presentó: que Alberto Fujimori fue la cabeza de todo el aparato de poder que se montó como parte de una política contrasubversiva violatoria de derechos humanos y cometió crímenes atroces por los que hoy está en el banquillo de los acusados.

Antonio Salazar: Nakasaki insiste en buscar órdenes escritas sobre asesinatos de Colina

Para el doctor Antonio Salazar, uno de los abogados de la parte civil, el interrogatorio de César Nakasaki insiste en demostrar si hubo una orden o una directiva precisa de Alberto Fujimori para eliminar personas, como en los casos de Barrios Altos y La Cantuta, cuando sabe perfectamente que esas órdenes no se daban por escrito. Por ello, interroga al general Robles sobre directivas, manuales y reglamentos para lograr que éste reconozca que no hay nada que sustente las órdenes de Fujimori, sostuvo Salazar.

“El general Robles, quien ha vivido por experiencia propia los abusos del gobierno autoritario de Fujimori, está dando las respuestas que corresponden, pues bien sabemos que en las dictaduras y gobiernos autoritarios nunca dejan órdenes escritas para eliminar, torturar o eliminar personas”, remarcó el doctor Salazar.



 


 


 

Lunes 19 de Mayo de 2008


Testigo remarcó que órgano de inteligencia dependía de Alberto Fujimori

El SIN manejó la justicia militar para perseguir al general Robles y proteger al grupo “Colina”

El Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), cuyo jefe real era Vladimiro Montesinos y dependía directamente del Presidente de la República, manejó y manipuló el Consejo Supremo de Justicia Militar (CSJM), incluso a los servicios de la Interpol para orquestar una persecución contra el general Rodolfo Robles, y proteger a los autores materiales e intelectuales de los crímenes del destacamento Colina. Ello quedó demostrado una vez más, durante el interrogatorio del doctor Ronald Gamarra, abogado de la parte civil, en la cuarta audiencia consecutiva al general en el juicio a Fujimori.

Este manejo del SIN se puso en práctica tras la denuncia de Robles Espinoza en 1993, contra quien inició toda una campaña de demolición; así como después de su retorno al país en 1996. Después que Robles da conocer los hechos al presidente de la Sala de Guerra del CSJM, Hermoza Ríos le entrega un memorándum, en el que se le comunica su cambio a la Junta Interamericana de Defensa en Washington. Ese documento fue redactado en el SIN por orden Vladimiro Montesinos.

Tras la denuncia pública, el entonces comandante general de ejército, Nicolás Hermoza Ríos, se presentó en el Congreso, y luego obliga a todos los jefes del ejército a firmar un pronunciamiento de respaldo. Ese documento fue redactado en el SIN por orden de Montesinos. Luego, los 54 generales del ejército firman un comunicado de manera “libre y espontánea” en el que piden la expulsión de Robles del ejército. Dicho documento se elaboró en el SIN, por orden de Vladimiro Montesinos; al igual que la resolución que le dio de baja y que fue firmada por Fujimori.

Cuando se requiere la intervención del fuero militar, el CSJM emite un comunicado en el que informa del inicio de juicio a Robles Espinoza, en represalia por las denuncias efectuadas; dicho comunicado fue redactado también en el SIN, por orden de Montesinos. El oficio que remite el CSJM a la Interpol pidiendo la captura de Robles no pudo ser redactado en ninguna otra dependencia que no fuera el SIN, al igual que la resolución que da de baja a los dos hijos del general Robles. Hubo otros documentos oficiales del CSJM que fueron elaborados en el SIN por orden de Montesinos.

Durante el proceso en el fuero militar por los crímenes de La Cantuta, el CSJM emitió un dictamen para evitar que elementos del ejército, y el propio Vladimiro Montesinos, declaren ante una comisión investigadora del Congreso. Como en los casos anteriores, dicho dictamen de la justicia militar también salió del SIN, al igual que la declaración del jefe nominal del SIN Julio Salazar Monroe en el Congreso, o el acta de inspección ocular en el estudio jurídico de Vladimiro Montesinos; así como el comunicado sobre la detención de Robles en noviembre del 96 y el que inhabilita a su abogado defensor Heriberto Benítez, o el texto que el entonces ministro de Defensa, Tomás Castillo Meza, en ese mismo año leyó en el Congreso.

Es decir, todo lo que salía de un ente que se encargaba supuestamente de administrar la justicia militar, era preparado en el SIN por orden de Vladimiro Montesinos, y eran redactados por un mismo puño: el asesor político de la alta dirección del SIN, Rafael Merino Bartet, tal como él mismo se encargó de afirmarlo en declaraciones al Congreso de la República.

Como bien lo señaló el testigo, todo esto demuestra que el SIN era el centro neurálgico, el verdadero puesto de comando, desde donde se manejaba y manipulaba las fuerzas armadas y sus órganos como el Consejo Supremo de Justicia Militar, con la finalidad de proteger a los autores materiales e intelectuales de los crímenes del destacamento Colina. Y como ya se ha establecido, el SIN dependía, estaba subordinado, al Presidente de la República.

Ronald Gamarra: Testimonio demuestra cómo el SIN utilizó a la justicia militar y la Interpol para perseguir al general Robles

Ronald Gamarra, abogado de la parte civil, quien fue uno de los últimos en interrogar al general Rodolfo Robles, afirmó que el testimonio ofrecido demuestra que tras la denuncia sobre la existencia del grupo Colina, el SIN lanzó una persecución sistemática utilizando para ello a la justicia militar e incluso a los servicios de la Interpol.

“Ha quedado demostrado cómo todas las acciones judiciales fueron orquestadas por el SIN, el SIE y el Consejo Supremo de Justicia Militar, cosa que nunca se había visto en el ejército; todos los comunicados y resoluciones oficiales de la justicia militar fueron hechos en el SIN”, remarcó el doctor Gamarra.

”Cuando hablamos del SIN no solo se trata de Vladimiro Montesinos que desde el año 92 centralizó todo el poder y que pasó a depender directamente de Alberto Fujimori. Hay que recordar que Fujimori vivía en el SIN y despachaba diariamente con Montesinos”, añadió.


 


 


 
 
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