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Viernes 7 de Marzo de 2008


Colina recibió armas oficiales del Ejército .- La República

El propio Martin Rivas suscribió su recepción. Ex agente Jesús Sosa llevó un registro detallado con los números de serie de las armas que tuvo su equipo.

María Elena Castillo.

A pesar de que el jefe del grupo Colina, mayor (r) Santiago Martin Rivas, ha negado su participación en dicho destacamento militar, su firma lo contradice una y otra vez.

En esta ocasión se trata de un documento suscrito por él, en febrero de 1992, en el que se detallan los números de serie de 9 pistolas Taurus entregadas por el Servicio Logístico de Material de Guerra del Ejército.

El documento, suscrito también por el entonces capitán Carlos Pichingüe y el técnico de 3A Marco Flores, precisa que ellos forman parte de la comisión para recepcionar las armas, así como cinco motocicletas y seis vehículos, dos de los cuales eran del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE).

En dicha acta se identifica a Martin Rivas como jefe del "Desto Colina", y lo presenta como presidente de la comisión que recibió los equipos y el armamento militar.

PARA EL GRUPO 1

Al menos tres de las armas recibidas por Martin Rivas fueron entregadas al ex agente de inteligencia operativa Jesús Sosa, quien estuvo a cargo del equipo Nº 1, tal como consta en el registro de control de armamento que el ex Colina guarda hasta ahora, y cuya copia entregó a La República.

Se trata de tres Taurus cuyos números de serie son 08311, 08299 y 08300. Pero además, el registro que el ex agente llevaba incluye siete HK, tres FAL, y dos miras telescópicas.

"Estas armas nos fueron entregadas en forma oficial, con documento y todo. Y debió hacerse igual para devolverlas, así que ahí debe figurar cuándo y quiénes las devolvieron. Yo estoy seguro de que aún debe tenerlas el Servicio Logístico de Material de Guerra, porque las armas no pueden desaparecer así nomás", aseguró desde la clandestinidad.


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Hay evidencias concretas que responsabilizan a Fujimori

Aseguró ex procurador Luis Vargas Valdivia. Dijo que solo así Colina pudo gozar de las facilidades que tuvo.

Las declaraciones y pruebas indiciarias actuadas en el proceso que se sigue al ex presidente Alberto Fujimori por violaciones a los derechos humanos permiten determinar que sí tenía conocimiento de las criminales acciones que cometía el grupo Colina, afirmó el ex procurador Luis Vargas Valdivia.

"Existen hechos concretos que indican que Alberto Fujimori tenía conocimiento de las ejecuciones que realizaba el grupo Colina, porque hay cosas que solo pudieron hacerse con su autorización", sostuvo.

Dijo que hay pruebas más que suficientes de que Colina fue un destacamento militar que cometió violaciones a los derechos humanos, y cuyos miembros actuaron como parte de una organización montada desde el aparato del Estado, con el consentimiento de Fujimori.

"Hay varios elementos probatorios, como las órdenes de traslado de los diversos integrantes del grupo Colina al Servicio de Inteligencia, el apoyo logístico que tuvieron, las bonificaciones que posteriormente les dieron y que fueron aprobadas por decretos supremos firmados por Fujimori, así como la conducta posterior, tendiente a entorpecer las investigaciones, amnistiarlos y lograr su impunidad", enumeró.

PRECISIONES

El video. El ex procurador Vargas Valdivia dijo que los jueces deben valorar adecuada-
mente las declaraciones que dio Santiago Martin Rivas al periodista Umberto Jara y corroborarlas con otros medios probatorios.

Las penas. Afirmó que sea como autor mediato o cómplice final, nuestro Código Penal señala que Fujimori debería tener la misma pena que los ejecutores directos.

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Miercoles 5 de Marzo de 2008


Causa Justa. Jurisdicción universal. - La República
Ronald Gamarra.


Hay delitos que ofenden a la humanidad toda. Los crímenes de lesa humanidad y las graves violaciones a los DDHH, por ejemplo. En esos casos, el agravio es tal que el castigo es un deber de todos los Estados. Ninguno de esos crímenes puede verse favorecido con las amnistías, los indultos o con fórmula alguna de impunidad.

Conforme ha sido establecido por el Derecho Internacional de los DDHH y ratificado por la pródiga jurisprudencia de tribunales nacionales, ante ellos funciona el principio de jurisdicción universal. Cualquier tribunal de justicia de cualquier país tiene competencia para juzgar y condenar a los autores de los execrables hechos, independientemente del lugar en que se cometieron, sin miramiento de la nacionalidad de la víctima o del perpetrador, sin importar la fecha de su comisión y al margen de los intereses del Estado.

La consagración de este principio no fue fácil. Claro que una vez aceptado, ha ido perfeccionándose en la jurisprudencia, en especial en la emitida por las cortes españolas. Así, en una primera etapa se sostuvo que cualquier tribunal era competente para conocer de causas vinculadas a genocidio y crímenes contra la humanidad independientemente de la nacionalidad de las víctimas, siempre que sea con carácter de subsidiariedad; es decir, en los casos extremos en los que los procesos no pudieran realizarse en los países en los que se dieron los ilícitos.

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Sucedió. La estrategia de Nakazaki
Antonio Zapata.


El testimonio de los mayores (r) Martin y Pichilingue abre una nueva etapa del juicio a Fujimori. Han negado todo. No existió el destacamento "Colina", tampoco hubo órdenes de asesinato y ellos ni siquiera estuvieron cerca. Todo el discurso se sostiene sobre el deliberado olvido de las víctimas. Pareciera que no existieran muertos por explicar. Los mayores sostuvieron impertérritos su versión, aunque Martin confesó que los agentes de inteligencia saben responder de acuerdo con las circunstancias; es decir, informó que estaba mintiendo.

No importa que su respuesta sea contradictoria con sus previas declaraciones a Umberto Jara. Tampoco interesa que contradiga el testimonio de los colaboradores eficaces. La declaración de estos tiene mayor sentido, porque toma en cuenta a las víctimas, para ofrecer una explicación coherente de cómo, por qué y quiénes las ultimaron. Pero Martin contradice todo. Esta negación viene siendo convenientemente utilizada por el hábil abogado defensor de Alberto Fujimori, doctor César Nakazaki.

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